¿Puede morir una democracia sin derogar su Constitución?

Adaptación y análisis: Constitucionalista Research

Cuando imaginamos el colapso de una democracia solemos pensar en acontecimientos dramáticos: un golpe de Estado, cierre del Parlamento, suspensión de la Constitución, militares en las calles o cancelación de elecciones.

Pero existe una posibilidad mucho más difícil de detectar.

Una democracia puede deteriorarse mientras su Constitución continúa formalmente vigente.

Las elecciones pueden seguir celebrándose.

El Parlamento puede continuar reuniéndose.

Los tribunales pueden permanecer abiertos.

La Constitución puede conservar exactamente el mismo nombre.

Y, sin embargo, el sistema democrático puede ser progresivamente menos democrático.

La Constitución escrita no gobierna por sí sola

Una Constitución puede establecer elecciones libres, libertad de expresión, independencia judicial y división de poderes.

Pero escribir esas garantías no asegura automáticamente su funcionamiento.

Las instituciones constitucionales necesitan prácticas, controles y una cultura política que las sostenga.

Un gobierno podría respetar formalmente gran parte del texto constitucional y simultáneamente debilitar los mecanismos que permiten hacerlo efectivo.

Es una diferencia esencial entre tener una Constitución y vivir constitucionalmente.

El caso de India

El profesor Krishna K. Tummala utilizó India —la democracia parlamentaria más poblada del mundo— para estudiar precisamente esta cuestión.

Su investigación no se concentra solamente en modificaciones formales de la Constitución.

Analiza tres áreas particularmente importantes para el funcionamiento democrático:

elecciones y representación;

control de la información;

tratamiento del disenso político.

Su conclusión plantea un problema que trasciende completamente el caso indio:

una democracia puede debilitarse sin necesidad de alterar formalmente su Constitución.

Las elecciones son necesarias, pero no suficientes

Celebrar elecciones constituye una condición fundamental de la democracia.

Pero no toda democracia puede reducirse al momento electoral.

Para que una elección sea verdaderamente democrática también debe existir competencia política real, acceso a información, libertad de crítica y posibilidad efectiva de alternancia.

Si un gobierno consigue progresivamente controlar los recursos institucionales, dominar el espacio informativo o deteriorar las condiciones en las que compite la oposición, las elecciones pueden continuar existiendo mientras disminuye su capacidad para controlar realmente al poder.

La importancia de la información

La democracia supone que los ciudadanos puedan evaluar a quienes gobiernan.

Para hacerlo necesitan información.

El control de la información pública, la dificultad para investigar al gobierno o el debilitamiento del periodismo independiente afectan directamente la posibilidad de exigir responsabilidad política.

No es necesario prohibir absolutamente la prensa.

Puede bastar con crear un entorno en el que investigar al poder resulte cada vez más difícil mientras difundir la narrativa oficial resulte cada vez más fácil.

Formalmente continúa existiendo libertad de expresión.

Materialmente puede reducirse su efectividad.

El disenso no es una enfermedad de la democracia

Otro error frecuente consiste en considerar la oposición política como un obstáculo al gobierno.

En realidad, el disenso cumple una función constitucional.

Una democracia necesita ciudadanos, periodistas, universidades, organizaciones sociales, parlamentarios y partidos capaces de cuestionar a quienes ejercen el poder.

El objetivo no consiste en impedir gobernar.

Consiste en impedir que gobernar se convierta en mandar sin controles.

Cuando toda crítica comienza a presentarse como deslealtad, conspiración o amenaza, el sistema constitucional empieza a perder uno de sus mecanismos fundamentales de autocorrección.

La erosión puede ser gradual

Esta es probablemente la característica más peligrosa.

Un golpe de Estado resulta visible.

La erosión constitucional puede producirse lentamente.

Una reforma aquí.

Una presión institucional allí.

Un cambio en las reglas.

Una institución independiente que pierde autonomía.

Una práctica excepcional que se convierte en habitual.

Cada episodio individual puede parecer insuficiente para afirmar que la democracia ha desaparecido.

El problema aparece cuando observamos el conjunto.

Constitución formal y Constitución real

Por eso el análisis constitucional no debería limitarse a leer el texto.

También debemos observar cómo funciona realmente el poder.

¿Puede la oposición competir?

¿Los jueces pueden decidir contra el gobierno?

¿La prensa puede investigar?

¿Las instituciones de control poseen verdadera independencia?

¿Los ciudadanos pueden cuestionar a las autoridades sin represalias?

¿Existe posibilidad efectiva de alternancia?

Una Constitución puede responder afirmativamente todas estas preguntas sobre el papel.

La realidad puede responder otra cosa.

Una advertencia universal

El caso estudiado por Tummala no debe entenderse simplemente como una discusión sobre India.

Plantea una cuestión aplicable a cualquier democracia.

Las constituciones pueden morir de manera espectacular.

Pero también pueden vaciarse lentamente mientras permanecen jurídicamente intactas.

Por eso quizá una de las preguntas constitucionales más importantes de nuestro tiempo sea ésta:

¿debemos medir la salud de una democracia por lo que dice su Constitución o por lo que el poder puede hacer en la práctica?

La respuesta probablemente exige observar ambas cosas.

Porque una Constitución que existe solamente sobre el papel puede conservar todas sus palabras y haber perdido gran parte de su significado.


Referencia académica principal

Krishna K. Tummala, “Is Constitutional Democracy in India in Crisis?”, Public Administration and Policy: An Asia-Pacific Journal, Vol. 26, No. 3, 2023, pp. 282–294.

DOI: 10.1108/PAP-02-2023-0023

Publicado bajo licencia Creative Commons Attribution 4.0 International (CC BY 4.0), que autoriza expresamente reproducción, distribución, traducción y obras derivadas con atribución.Nota editorial: Este texto es una adaptación y análisis original de Constitucionalista Research basado en la investigación indicada; no constituye una traducción literal del artículo original.

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